La propuesta de peajes eléctricos, al detalle

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) parece un magnífico editor de libros de verano. Desde que a inicios del presente año le fueran otorgadas y encomendadas atribuciones fundamentales para el sector energético, como la definición de la metodología de las retribuciones de los organismos regulados eléctricos y gasistas, normas de funcionamiento de sus respectivos mercados y los peajes correspondientes, no ha dejado a nadie indiferente, publicando diversas propuestas de conformidad con un calendario digno de la gestión de las vacaciones de verano de cualquier empresa, que previamente habían establecido y están cumpliendo prácticamente a rajatabla.

En el día de ayer en el momento de redactar este artículo, 25 de julio de 2019 y festivo en muchas Comunidades Autónomas, la CNMC ha publicado el proyecto de Circular por la que se establece la metodología para el cálculo de los peajes de transporte y distribución de electricidad. Una propuesta muy esperada por todos los agentes del sector eléctrico y que me gustaría intentar desgranar, o al menos comenzar a desgranarla poco a poco, como esa novela que vamos leyendo tranquilamente durante nuestras vacaciones estivales.

Según la propia nota de prensa de la CNMC, la propuesta de peajes eléctricos plantea un reparto del coste de las redes entre los distintos tipos de consumidores, como hasta ahora, y en función de la potencia y la energía que se consume, de nuevo como se hace actualmente. Por el momento, sobre el papel, ninguna diferencia frente al esquema existente a día de hoy, pero es aquí donde prácticamente podemos decir que terminan las similitudes.

La primera gran diferencia frente al esquema actual es que, por fin, se supone que para la entrada de aplicación de los nuevos peajes, se publique lo que finalmente se publique, éstos ya sí que pasarán a diferenciarse de los definidos como cargos. Es decir, lo que actualmente conocemos como peajes se separarán en dos conceptos, que incluso pueden no repercutirse al consumidor siguiendo los mismos criterios:

  • Los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución, destinados a cubrir su retribución y que son objeto del presente análisis.
  • Los cargos, que son aquellos otros costes del sistema, que dependen de decisiones vinculadas con la política energética y entre los que destacan el pago del déficit de tarifa y las primas a las renovables. Recientemente el MITECO abrió un periodo de consulta para recabar opiniones de cara a la elaboración de su propia metodología.

El criterio para establecer los peajes es la asignación, a cada consumidor, de una tarifa de acceso, establecidas según el nivel de tensión de la red a la que se conectan y la potencia que contratan. Según la propuesta de la CNMC, los niveles de tensión para establecer estas tarifas de acceso se mantienen, incluida la polémica separación entre el primer y segundo nivel de Alta Tensión en 30 kV en lugar de los 36 kV existentes previamente y reflejados en la primera circular que en su momento elaboró la CNMC, en 2014, y que nunca entró en vigor. Es decir, el coloquialmente denominado “Euskopeaje” se mantendría según la nueva propuesta.

todos los consumidores pasaremos a tener 6 periodos en nuestro término de energía

En todo caso, la potencia contratada podríamos decir que deja de ser un criterio para separar las tarifas de acceso, salvo en los suministros en Baja Tensión, que se mantiene la separación en 15 kW aunque justificada según criterios técnicos (fundamentalmente instalaciones monofásicas por debajo de 15 kW y trifásicas por encima). La CNMC, así mismo, mantiene su consideración de que los costes de las redes de transporte y distribución deben recuperarse, fundamentalmente, mediante el término de potencia (prácticamente fijo) en lugar del término de energía consumida (variable) y, a través de la memoria que acompaña al proyecto de circular resume su razonamiento, el cuál no dejará de sembrar polémica y provocará todo tipo de debates.

No obstante, procede a revisar los periodos tarifarios. Es decir, los grupos de horas que asocia con un número a través del cuál vuelve a distribuir los costes que previamente ya han sido repartidos por tarifa. El número de estos periodos tarifarios vienen a definir, igual que lo hacen ahora, si una hora se considera más de punta de demanda en el sistema eléctrico nacional o más de valle de demanda. Por tanto, con este esquema se sigue incentivando que la demanda de potencia o el consumo de energía se produzca en aquellas horas que seguramente tengan un menor consumo de electricidad en el conjunto del país, a través de un coste de peaje inferior.

Se puede comprobar que todos los consumidores pasaremos a tener 6 periodos en nuestro término de energía. Es decir, según el momento del día, semana, mes o año donde consumamos electricidad, el importe que pagaremos por el término de energía del peaje sería inferior. Adicionalmente, también se distinguirían las horas donde demandemos potencia, incluso en las tarifas de Baja Tensión con menos de 15 kW, propias de los consumidores domésticos, donde el importe del término de potencia sería inferior en las horas que se consideren valle (P2 en este caso).

En la propuesta de Circular se proporcionan, inclusive, los importes de los términos de potencia y energía del peaje que resultarían de aplicación, aunque considero que no merece la pena transcribirlos ya que no serían comparables con la cifra actualmente establecida, al encontrarnos a expensas de que el Gobierno establezca la metodología de asignación de cargos que ya hemos comentado con anterioridad.

En otra maniobra, a mi juicio acertada por parte de la CNMC, se propone la asignación de un término de excesos de potencia, mediante el cual se establecería una penalización, aplicable a todos los peajes, según el momento (periodo) en el que se produzca el exceso y el número de ocasiones en los que se supere la potencia contratada, de forma prácticamente idéntica a lo que ya sucede a día de hoy con las tarifas de 6 periodos.

Adicionalmente, se trasladaría a la tarifa 3.0TD (actual 3.0 A), la obligación de que la potencia que se contrate en cada periodo sea ascendente (Potencia contrada del Periodo “n+1” mayor o igual que la del periodo “n”), aunque se continuaría permitiendo que únicamente uno de los periodos, que siempre tendría que ser P6, fuera superior a 15 kW.

Como otro aspecto enormemente destacable se permitiría a los consumidores con peaje 2.0TD (el grueso de los domésticos) contratar potencias diferentes en los dos periodos del término fijo, pudiendo ser la potencia contratada del periodo P2 inferior, igual o superior a la del periodo P1.

La distribución de los periodos que se establezca, según lo comentado con anterioridad, es fundamental. Para no excederme con la extensión del artículo, sólo me refiero al calendario peninsular, en donde las tarifas 2.0 DHA y 2.1 DHA actualmente tienen como periodo P1 (punta) las horas comprendidas entre las 12h y las 22h en horario de invierno, retrasándolo una hora durante el horario de verano, la tarifas 3.0 A disponen de un periodo punta durante la noche en invierno y durante el mediodía en verano, con periodo P3 (valle) en la madrugada y P2 (llano) el resto de horas, la tarifas 3.1 A un calendario similar a las 3.0 A con más horas de punta y sólo dos periodos (llano y valle) durante los fines de semana y festivos (FFFF) y las tarifas de 6 periodos un calendario como el siguiente:

Siendo la hora 1 la comprendida entre las 00h y las 01h y Q1_6 y Q2_6 la primera y segunda quincenas del mes de junio, respectivamente.

Con la propuesta, el nuevo calendario de aplicación tanto al término de potencia como al término de energía de los peajes en todas las tarifas, salvo en el término de potencia de las 2.0TD, que tendrían como periodo P2 el señalado como P6 y como periodo P1 el resto, sería:

Con las consiguientes implicaciones de cara a dar una señal a la demanda que permita y provoque un cambio en sus patrones de consumo, lo que de nuevo provocará no pocos debates y sesudos análisis por consumidores y sus respectivos asesores.

La propuesta de circular y la memoria que le acompaña incluyen, también, los peajes de aplicación a aquella energía autoconsumida que se genera en una instalación de producción que se conecta al consumo a través de la red de transporte o distribución, las penalizaciones en el término de potencia a aquellos contratos eventuales o de temporada de duración inferior a un año y unos nuevos coeficientes estándares de pérdidas en barras de central (los porcentajes con los que se incrementa el consumo registrado en los equipos de medida para sufragar la energía que se pierde en el transporte y distribución de energía, así como debido a los fraudes cometidos por algunos consumidores). El proyecto, así mismo, procedería a eliminar el actual peaje a la generación que consiste en un importe residual de 0,5 €/MWh, pero que seguramente provoque las primeras disputas en los recientes “trending topics”, los PPAs, que puedan no haber establecido correctamente la traslación de determinados conceptos regulados al precio del acuerdo a lo largo de su vigencia.

Lógicamente, todos estos cambios requieren de un periodo transitorio de adaptación, que también vendría establecido, para reprogramar contadores, adaptar los peajes según los nuevos periodos de potencia y energía, los contratos de suministro de electricidad y los sistemas de facturación de las empresas distribuidoras y comercializadoras implicadas en el proceso.

Como buen libro de verano, aunque quizá podríamos decir novela río, a la propuesta de circular le acompaña una memoria a través de la cuál se puede profundizar en la metodología y sistema de reparto de los costes asignados a los peajes. Este tomo de la saga no puede ser correctamente comprendido y debatido sin revisar toda su extensión, ni el resto de propuestas de circulares que le acompañan, porque como ya hemos indicado y aunque la propia CNMC así lo afirme en su nota de prensa, los posibles ahorros globales (veremos si para todos los tipos de consumidores) del nuevo esquema de peajes dependerán del buen término de otras propuestas de retribución para las empresas gestoras, transportista y distribuidoras, así como del criterio que establezca el Gobierno a la hora de repartir esos otros componentes de la tarifa, los cargos.

Esperemos que esta saga literaria tenga fin, aunque tengamos que aguardar a finales de 2019 o 2020 para conocerlo. Aguardemos también que los nuevos esquemas redunden en beneficio para el conjunto de la ciudadanía y sean un acicate para electrificar mejor y más rápidamente nuestra economía. Así tal vez podríamos publicar un artículo hablando en presente y no en condicional.

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